lunes, 10 de marzo de 2008

Interludio

Después de leer esta tarde lo recomendable que es visitar Máncora - en pareja- para darse un gusto al cuerpo, en una de esas revistitas que las agencias de viaje te tiran por debajo de la puerta, no he podido menos que analizar el problema que tengo yo al respecto. He oído en numerosas ocasiones, aquí y allá, que los hombres piensan en sexo más o menos una vez cada siete segundos. Y una mierda. Yo dejo de pensar en el sexo, aproximadamente, durante siete segundos cada tres horas, que es lo que suele tardar en molestarme el hambre. Abro la mochila o el morral en busca de alimento casual, de esos que guardas y no te acuerdas (lease chocolates, galletas a medio terminar, ole-oles, y un gordo etc) y a la boca se ha dicho, y ya vuelvo a tener el cerebro a disposición de todas las inconfesables fantasías que me suelo montar yo solo. Últimamente con una sola protagonista, cof, cof…

Como digo, hay algo en lo relativo a las relaciones esporádicas -lease agarres- que no cuadra, bien conmigo, bien con el resto del mundo. Oigo y leo a la gente desgranar sus aventuras más perversas y me siento igual que cuando leía a Garcia Marquez: muy interesante, pero no hay manera de que esto pueda pasar en el mundo real. O se están quedando conmigo o me están tomando el pelo. Yo juraría que los únicos que tiran en la sociedad de hoy son los actores porno. Y los niños se fabrican en laboratorios. Sí, llevo mucho tiempo apartado de la escena donde se reparten las roscas.

… Algo así como toda mi vida. Y es que veamos, usemos el cerebro, ya que el cuerpo no lo uso mucho para ciertos menesteres. Analicemos esto de la manera más racional posible. Nací en 1986, y hasta ahí, todo bien. Después, ya no. Porque me pasé los 17 primeros años de mi vida sin pisar discoteca o pub alguno. En mis ratos libres iba al colegio o la pre o me quedaba en mi casa tonteando, según la época. Durante esos años salí de tragos siete veces, creo. No, ocho, si contamos aquella vez que fuimos al centro y tuve un accidente en un bar que me hizo estar de vuelta en mi casa a las ocho de la noche. Muy, muy triste. Mientras mis compañeros de clase se hartaban de "agarrarse flacas" y de las resacas, yo me hartaba de dragon ball, de caballeros del zodiaco y sus hit-asos, y de chucherías. Muchas chucherías. Así estaba. Era más fácil saltarme por encima que rodearme. Pero entiéndanlo: las chicas eran una dulce fantasía. El chocolate, una dulce realidad.

Como sea, justamente a los 17, luego de unas cuentas relaciones que no valen la pena mencionar, me pillo una muchachita con la que anduve cerca de dos años. Viví en el séptimo cielo durante los primeros meses de retozos entre las sábanas. Todo bien hasta que descubri lo insano -mentalmente hablando- que seria continuar con ella. Ni siquiera puedo decir que fue bonito mientras duró. Fue bonito, he calculado más tarde, alrededor del 17% del tiempo que duró.

Muchas veces en la vida estan esos momentos en los que siento como si me faltara alguna pieza escencial en el rompecabezas humano, este es uno de ellos. Pero aquí estoy ahora, tras unos meses de ausencia contadoles que he decidido poner mi cabeza en orden, no sin antes hacer un analisis exhaustivo de ella en este asunto puntual. Preguntándome qué se hace para tener el éxito que parecen tener otros, y en mi afán por lo racional me he dicho, mientras me acomodaba en la silla para escribir tanta incongruencia, que no hay suficiente razón para el pesimismo.

Asi que intentando ser lo mas justo posible, empiezo haciendome una pregunta, ¿cuántas veces en mi vida, cuántas, he salido de casa con pinturas de guerra y dispuesto a no volver solo? A ver, que cuente… Una en noviembre del año pasado… Y otra en diciembre. Esperen, cuento otra vez. Mmmm… una… y dos. Sí, dos. Dos veces en veintiun años y medio de desventuras. No es para sorprenderse que no haya rascado bola. O sí. He tratado de enumerar los posibles motivos.

Motivo número uno: pura mala suerte. Éste es el motivo que más me consuela y que menos me creo. Si fuera el caso, no es más que seguir rascando fichas hasta que me toque el premio. Nada más que el tiempo puede pronunciarse a este respecto.

Motivo número dos: no me entero de la misa ni la mitad. Al menos, no en tiempo real. Las dos veces que he salido he visto posibilidades. Pero las he visto tarde, concretamente mientras volvía a casa. Sí, me echaron alguna luz de semaforo, pero anduve flojo. O desinteresado, el resultado es el mismo.

Motivo número tres: no muevo un dedo. Ajá. Hemos dado con la madre del cordero. No soy una chica, no van a venir a pedirme el pico por mi cara bonita. Que tampoco la tengo, perra suerte la mía. He de romper el hielo con algo que no sean miraditas. Porque miraditas suelto muchas, pero caen en saco roto. Por otra parte, me parece ridículo tener que hablar con alguien cuya conversación, probablemente, sea menos interesante que las memorias de Susy Diaz con tal de un agarre (y su tambien viene). Al parecer, esas son las reglas del juego. Y la solución al motivo número tres consta en asimilarla y aplicarla. O bien, encontrar una solución alternativa. Ha de haber alguna forma de esquivar el bla, bla previo, y la verdad es que tal vez dedique algo de esfuerzo en buscar esa solucion.

Motivo número cuatro: estoy demasiado bueno. Motivo altamente improbable, pero no quiero dejarme nada en el tintero. Tratando de ser lo más objetivo posible, llevo muchos años viendo a moticucos de medio metro haciéndose con unos ejemplares de cuidado. O son los felices poseedores de un secreto que desconozco, o nada de esto tiene sentido y los caminos que conducen a las bisectrices son inescrutables!!, o, en efecto, estoy demasiado bueno. Y las féminas se imaginan que debo de estar ya emparejado. Porque si algo he observado durante este último año es que cumplidos acerca de mi físico no me faltan. Eso sí, siempre de hombres. La última, sin ir más lejos, la semana pasada. Jueves en el gimnasio y David, el culturista de san marcos que trabaja en el Gym-do, un pata que hace curl de bíceps con la cantidad de peso con la que yo hago peso muerto, me sonrie y me palmea el hombro al pasar a mi lado. “Tienes buen cuadrado eh” -se refiere al cuadro que forman el bicep y tricep al estar estirados-. Confieso que, viniendo de quien venía la observación, mi autoestima subió tres o cuatro niveles durante unos quince segundos. Justo hasta que pensé en la última vez que alguien del sexo femenino me había dicho algo así a la cara.

Podría seguir enunciando motivos hasta que sonara el reloj de la iglesia que no tengo enfrente, pero con los mentados ya hay material para ir pensando en soluciones concretas, claro que a mi ya no me servirian, sino mas bien ya serian para alguien mas. Sin embargo, ya habiendo terminado de analizar algunos de los posibles motivos de mis constantes fracasos no queda mas que decir que no me importan mas, porque sinceramente no habia necesidad de buscar en ningun sitio de esos.

Y es que no entrare en detalles, solo dire que alguien ha llegado a mi vida y la ha sacudido completamente, pero le ha dado paz tambien, como un calmo oasis en el desierto de mi confusion, la he encontrado donde menos imaginaba y me ha conquistado sin esfuerzo alguno, pero con gracia, me ha llenado de respuestas bellas y de preguntas nuevas, me ha dado razones y me ha dado sueños renovados, me ha regalado la noche las linda de mi vida y me ha obsequiado sus labios llenos de besos buenos. Es como alguien dijo, tu mundo puede estar callendose a pedazos y cuando menos los esperas llega a tu vida algo maravilloso, mucho mejor de lo que esperabas, mucho mejor de lo que soñabas.

domingo, 27 de enero de 2008

Complexnvoid v2.0

¿Pues que creen? ayer después de varios meses me sentía con ganas y con tiempo para sentarme a escribir alguna chuchería, ¿y que sucede cuando entro a mi panel de bitacoras? pues que la contraseña no funcionaba,-vamos que la he escrito mal - me dije - intentemos de nuevo - y así estuve como 5 veces hasta que me dijeron que si intentaba una vez más me bloqueaban la cuenta, - bueno - pensé, -no hay problema, siempre puedo recurrir al recuperador de contraseñas-. Así que hacia ahí me dirigí, pero oh sorpresa, al escribir mi cuenta de correo y tratar de enviar la contraseña a ella, me aparece un mensaje que me aseguraba que esa cuenta de correo -mi única cuenta de correo-no estaba en al base de datos de bitacoras. Y bueno, en el afán de no quedarme sin escribir por escribir en los tiempos venideros, decidí esta vez probar con el bueno de google, y aquí estoy usando su aclamado blogger, que hasta el momento tengo que decir que me agrada mucho. También me gustaba bitacoras -este mas por motivos emocionales- aunque es notable que las opciones de configuración y manejo de blogger están a otro nivel , algo ya característico de todos los servicios de google.

Desde hace unos meses bitacoras renovó su fachada y al parecer también retoco sus bases de datos ya que según he leído en algunos sitios no soy el único que tiene problemas para ingresar a sus blogs, como sea, no importa tanto ya que tampoco es que escriba tan seguido como me gustaría. Eso si, fue una lastima perder un par de comentarios que me gustaban mucho, pero que se va a hacer. Ahora solo queda ver como camina la segunda versión de esta perdida de tiempo.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Emociones

Yo estudiaba en un colegio ubicado en Breña, bastante lejos de donde vivo (cuando uno es chico, una hora de viaje se te hace una eternidad). Este colegio tenia dos entradas, la primera para los alumnos de secundaria, y la segunda al otro lado del colegio, que daba de cara a una calle llamada jirón Huaraz. Durante cinco años presencié como ese jirón se llenaba completamente de niños con sus papás a dos horas puntas, a las 7:40 de la mañana y a la 2:30 de la tarde, aunque generalmente siempre había un grupo de niños rezagados esperando a que sus papás los recojan hasta ya pasadas las 4 de la tarde.

Pero no solo alumnos con sus papás frecuentaban ese jirón, también lo hacia Mariel, quien no era peligrosa pero sí era una excentricidad del barrio. Sus rarezas eran básicamente dos: iba vestida de maestra aunque no lo era y le gustaba desvestirse en la calle para ponerse un mandil del colegio que quién sabe de donde había conseguido. También le gustaba gritarnos a los alumnos que ya estábamos tarde y que porqué no habíamos hecho las tareas, pero por lo demás la Loca Mariel era inofensiva y la maestra Cecilia solo nos resguardaba por temor a verla desnuda.

Normalmente yo tengo muy mala memoria en lo que se refiere a momentos de la infancia, pero hay ciertas experiencias que uno jamás olvidaría. Yo tenia seis años y estaba en primer grado de primaria, no recuerdo exactamente el mes del año, pero recuerdo que hacia un frío con llovizna, de esas que te cagas, así que supongo que debió ser por finales del mes de junio. Eran cerca de las 3:40 de la tarde -concluyo esto porque ya había pasado más de una hora que esperaba a Estersita que me recogiera como todos los días- y me encontraba jugando con mi grupo de amigos de siempre con papás tardones, en la entrada del colegio en el jirón Huaraz, cuando sucedió. La llovizna y el viento frío te azotaba la cara, pero Mariel se puso detrás de un árbol y se quitó el vestido por la cabeza, de un solo movimiento, como si fuera una tarde de verano. El momento fue intenso y memorable. Todos nos quedamos hipnotizados viéndole los pechos caídos, el matorral esponjoso, las estrías, los brazos blancos como la leche. Pero no fue la palidez del secreto lo que a mí me impresionó.

-¡Niños, métanse para adentro! - Grito Cecilia.

Yo miraba otra cosa en la mujer cuando Cecilia se acerco corriendo a la loca y la espanto como si fuese un perro, es decir, diciendo tres o cuatro veces la palabra juira y agitando una regla gigante de madera. Era otra cosa la que me dejó boquiabierto. Yo había visto algo en la loca Mariel, lo único que me llamo la atención de su cuerpo, lo que sigue en mi memoria luego de tantos años, fue la tremenda cicatriz de una cesárea que le partía la barriga en dos mitades.

Al día siguiente escuché a dos mamás hablar sobre el asunto, una le decía a la otra:

-La pobre mujer esta así porque el marido la traicionó.

-No hija, si ya estaba así desde antes, los celos le hicieron eso.

Entonces yo entendí que hablaban de esa herida horripilante. Y por eso desde ese día las palabras traición y celos significaron para mi, el corte de un cuchillo en la panza.

No era la primera vez que asumía definiciones falsas a palabras que no eran, ni la primera vez que sospechaba significados rocambolescos y los daba por buenos. También creí por mucho tiempo que el orgasmo era un pianito eléctrico que mi tía Betsy no había tenido nunca. Estos malentendidos casi siempre se desvanecían gracias a un sopapo no esperado. El problema no estaba en acuñar falsos significados a las palabras, sino en utilizarlas en frases cualquiera, días o meses mas tarde, por ejemplo en una tienda repleta en el centro de lima:

-¿Quieres o no quieres que te compre la flauta dulce?

-No mamá, me gustaría tener un orgasmo.

(¡Zacate!)

Y cuando no era una cacheta era aun peor, porque entonces empezaban las visitas al psicólogo y esas cosas de las que ya hablaré luego.

Saliéndome bruscamente del tema, hablando de esos cinco primeros años escolares, me vienen a la mente muchas otras cuestiones, una de ellas me jode mucho y viene acompañada de varias de las caras de compañeros que perdí de vista luego de la primaria, y es que buena parte de ellos se cambiaron de colegio al pasar a la secundaria. Hasta ahí todo bien, término del quinto grado de primaria, término de las vivencias infantiles compartidas, tú te vas por tu lado y yo me quedo por aca, fin de la historia. Así deberían terminar todas esas relaciones fugaces que sucedieron cuando se es niño, pero nooo, tiene que pasar que un día caminando por la calle te encuentras con un niño de hace diez años. ¡Mierda! debería existir una ley que impida a las personas reencontrarse después de excesivos años. Ya es hora de decirlo claro. ¡Las caras adultas de las personas que dejamos de ver en la infancia no crecen con normalidad, por el amor de dios! Son rostros que se agigantaron de un modo perverso, que se deformaron, que se expandieron hasta el infinito, ¡y eso me aterra! pero no es el problema facial lo que me indigna. No señor. La cara no es lo peor de uno de estos niñoviejos. Lo peor es cuando te reconocen y se acercan, cuando se empecinan en mantener dialogo, cuando te obligan a ver en el reflejo de sus ojos que tú tambien te has convertido en un niñoviejo. ¿Pero De qué puedo hablar con esta gente? ¿Qué debo decir después de tantos años, cómo esperan ellos que actúe?

Prefiero lo paulatino y reconocible, la seguridad que da el amigo viejo, la tenacidad de su rutina. Quiero la amistad silenciosa del que va creciendo a mi lado, no el abrazo de un tipo que ya creció del todo y sin mí. Ver a un niño convertido en un hombre es aterrador, es miserable y debería ser ilegal. ¿Por qué razón una persona decente puede querer ver a otra después de muchos años? ¿Qué los une?

Los niñoviejos sensatos (me he topado con varios) fingen que no te han visto y siguen su camino. Esas son personas amables, ex amigos fieles que no quieren para sí -ni para nadie- la humillación de un encuentro no deseado. ¡Brindo por ellos! Los niñoviejos que huyen son seres nobles, educados y sabios, que después comentan con la vieja:

-Ma, esta tarde me lo crucé al flaco Rodríguez, un amigo de la primaria.

-¿Y que tal?

-Nos hicimos los cojudos.

¡Sí señor, ahí está la gente que vale la pena, ésos son los hombres que están salvando a la humanidad! Y lo digo en serio, sin exageración. No existe idiota más grande, en estos tiempos de demandas y de pleitos, que el que no sabe hacerse el idiota y seguir caminando. Hay demasiada gente en el mundo que no puede callarse, que no practica el sano ejercicio de confundirse en la multitud y dejar al prójimo en paz.

En fin, intentando regresar a la idea principal, recuerdo otra anécdota/problema que me aleja nuevamente del tema xD -no realmente- y es que recién ahora, escribiendo un poco acerca de mis años de colegio, me doy cuenta de la profundidad de un asunto que viví hace algún tiempo.

Tuve muy buenos amigos en el colegio, otros no tan buenos, pero siempre duele cuando pierdes a alguno, especialmente si son del primer grupo. Pienso que si hubiéramos hablado de esto en aquellos años escolares nos hubiéramos cagado de risa, jurando que jamás pasaría, pero me río ahora, comprobando que sí, en efecto sucedió. Cuando uno esta enamorado, pierde amigos, así de simple, no importa bajo que condiciones se analice la situación, es sabido que en la época de enamoramiento hay un déficit de amistad. Yo perdí dos viejos amigos del colegio (apenas saliendo de él) por una chica. Al primero lo perdí por los celos, mis celos, infundamentados pero crueles, agobiantes, asfixiantes, gigantes. Ahora, a varios años de aquellos días, entiendo que no había razón de sentir celos de él, pero el daño ya esta hecho y es irreparable y enorme. Al segundo sí lo culpo, y aunque una parte sienta tristeza de la perdida, otra se alegra de ella.

La traición es un terremoto en los cimientos del pasado, una segunda versión de tu propia historia que desconocías y que alguien (el traidor) ha modificado para que sientas vergüenza y te conviertas en un imbécil en diferido. La traición no esta en el acto consumado, ni en los encuentros a escondidas, sino en la intención del traidor -o la del ex amigo- la cual tiene la misma capacidad de destrucción. Y es que lo monstruoso del engaño es que el ayer se derrumba -sí, también el futuro, pero no está allí el epicentro del dolor-, se derrumba lo que creíamos blanco, se ensucia en la memoria, y nos sentimos estúpidos en el ayer, pobres diablos en la percepción del otro, que reía y nos veía reír, que juraba tener novia cuando en realidad pretendía la nuestra.

Desilusiones de este tipo te hacen pensar lo peor de dos agentes, el ex amigo, y la ex novia. Generalizando, te llevan a pensar lo peor del sexo opuesto (en este caso me llevaron a pensar lo peor de las mujeres) pero eso no significa que lo andarás gritando por la calle cual marcha en protesta por los derechos de lo profesor. Es una impresión muy propia y personal, algo que te guardas furiosamente por mucho tiempo, que te hace daño y te llena de rencor y que un buen día se desvanece totalmente, cuando, buscando un poco de mostaza, te cruzas con una sonrisa fuera de este mundo...

No importa cuantas desilusiones pasemos ni cuanto suframos por ellas, el hombre, siempre que piense haber encontrado su otra mitad -ojo con el vocablo piense- regresará y seguirá admirando la belleza femenina ya sea plasmada en su abnegado y hermoso espíritu de madre, en la profundidad y perfección de su alma o en su escultural figura, seguirá admirando a la mujer, creación divina e inteligente que matiza y hace agradable la existencia humana. Y es que siempre habrá, ¡y digo siempre! aquella mujer que nos convierta en poetas y nos regale alas que nos eleven a los sueños mas preciosos que podamos imaginar, sin tener idea siquiera de cuanto importan en nuestras vidas.

Sin embargo, pese a esto, pese a estas emociones y sentimientos tan bellos que podemos experimentar, el hombre vive subyugado por los celos y el constante miedo a la probabilidad de la traición. El miedo a la soledad que significa ir perdiendo no solo el amor de esa persona sino la amistad de las demás. El miedo a ser traicionado como fui traicionado por mi segundo amigo, y a la rabia y frustración que eso me significó por varios años. Pero ahora, que se me ha pasado la rabia del todo, te digo, compañero, que lamento en lo más profundo de mi corazón que, desde aquella vez y para siempre, nos hayamos convertido en dos hombres repugnantes.
No, yo no estaba equivocado a los seis años, pienso ahora que tengo veintiuno: los celos y la traición sí son el corte de un cuchillo en el abdomen, una puñalada que puede volverte loco como a la Loca Mariel, y dejarte desnudo para siempre detrás de un árbol.

viernes, 12 de octubre de 2007

Free hugs

"Quisiera que alguien hubiera estado ahi esperándome, que me sonriera, que me abrazara". Ese, probablamente, es el pensamiento que a todo el mundo se le ha cruzado por la mente en algún momento de nuestra vida. Y ese también es el pensamiento que llevó a un hombre común y silvestre a iniciar todo un movimiento fraternal a nivel mundial. Y es que resulta increíble como en estos tiempos de desconfianza y recelo natural, una campaña tan extremadamente sencilla y fuerte a la vez, nos plantea una proposición tan hermosa, cambiar al mundo en base al afecto, aunque provenga de un desconocido. Que puede sonar ridículo y soso en primera instancia? sí, yo también pensé lo mismo, pero es curioso ver como el mundo se llena de tanta mierda y odio todos los días, y cuando alguien quiere ir contra esto, cuando alguien, muy a su manera, intenta recordarnos que los humanos somos seres gentiles y llenos de bondad por naturaleza, dispuestos desde el nacimiento a dar y recibir cariño, siempre la reacción es la misma, vetarlo.

Pinchando en este enlace podran leer la historia del hombre del que hablo, les pido que lo hagan porfavor. Y porqué no, quizas un dia, nosotros juntos podremos salir a las calles con un cartel pintado con plumon negro en las manos.

Nota: El movimiento se ha expandido a los 5 continentes y practicamente a todos los paises. Ya es bastante conocido tambien en Peru, donde varios grupos pequeños de estudiantes ya han salido a la calle a repartir abrazos gratis.

jueves, 4 de octubre de 2007

Dorso y anverso

Aveces me recuerdo mucho de mi abuelo Pepito cuando yo tenia algo de 5 años. Recuerdo mucho los apodos cariñosos que me decía, recuerdo muy bien cuando me decía wawito, recuerdo también cuando me resguardaba de Esthersita para que no me pegara cuando hacia alguna travesura, me resguardaba bastante mal, pienso ahora, pues algún jalón de orejas siempre conseguía alcanzarme cuando Pepito bajaba la guardia.

Recuerdo que un par de años después Pepito cayó enfermo, para mí era bastante difícil comprender esto, comprender porque no podía jugar mas con él, comprender porque tenía que ir a verlo a un sitio que olía feo y donde no podía jugar ni hacer bulla, en vez de ir a verlo a su cuarto donde siempre encontraba chocolates en una caja bajo su cama y en donde me quedaba dormido luego de comérmelos casi todos, hasta que al fin el querido anciano me encontraba cuando se sacaba los zapatos para buscar las pantuflas. Unas semanas después Pepito se recuperó bastante, estuvo mejor de lo que había estado en muchas semanas, me dijeron que era cuestión de un par de semanas mas para que estuviera totalmente bien. Pasaron esas dos semanas, y Pepito murió.

Pasaron muchos meses antes de entender que no tenía que esconderme para llorar, pero lo que entendí inmediatamente y esta vez sin esfuerzo, fue una palabra nueva que escuche a los grandes decir, recaída, y que ésta, literalmente, te mata.

La definición exacta, creo, no es lo importante, sino lo que puede causar en los distintos campos en los que se aplique, como por ejemplo el psicológico. Ahora, llegando de a pocos al tema de fondo, lo hago obvio al mencionar mi estado emocional, al cual encuentro en una seria recaída de la que no sufría hace bastante tiempo. De ésta es culpable una mezcla de inconformidades muy variada, que van desde lo más personal hasta lo más impersonal, y que me hacen sentir, que paradoja, como una paloma muerta que los caminantes pisan y pisan durante una marcha por los derechos del animal.

Por mencionar un par de ejemplos, hablo de inconformidades que seguramente asalten a todo el mundo en algún momento del día, pero sucede que mi problema es que no se superarlos. Sucede que camino por la calle una mañana de invierno, y aunque llevo casaca y bivirí dentro tengo frío, y veo a un hombre tirado en medio de la vereda encima de un cartón con un short roto y una camiseta rasgada, al hombre le falta una pierna y sufre una especie de enfermedad, o varias, sus tres extremidades y su rostro están extrañamente torcidos, y sus gestos descubren a alguien que ya perdió al cordura (como culparlo...). Otra de sus características es que es invisible, nadie lo ve, todos pasan pro su lado pero nadie lo mira ni se da cuenta que esta ahí... y yo no entiendo, no creo, no quiero creer... porque nadie se preocupa por él? porque nadie lo acoge en su casa y lo cuida? porque nadie lo quiere ni lo ama ni le hace caricias en al cabeza? porque no lo hago yo? porque no puedo acercarme y obsequiarle mi casaca? porque no puedo levantarlo y llevarlo conmigo? porque no lo puedo mirar aunque lo vea? porque soy tan cobarde? porque es invisible también para mi?... Y porque todos los días un hombre mata a su esposa a hachazos y luego se tira del balcón? porque todos los días unos muchachos roban y golpean en el suelo a una mujer embarazada? Por que el mundo es una mierda??...

Como si no fueran suficientes tantas interrogantes que resolver en un día, como si ya no estuviera suficientemente agobiado con esas preguntas, se suma una más a mi ya maltratado pensamiento. El puto tema sentimental, pero porque de pronto? si existen tantas otras cosas en mi mente antes mencionadas que me taladran al cabeza... a que viene algo tan trivial? porque de pronto la sensación de soledad agobia mi cuerpo? si, la reputa recaída sentimental, esa de la que nadie quiere hablar, esa maldita sensación de creer saber y estar preparado para querer, para amar, pero que te estas perdiendo por idiota, esa maldita sensación que te hace escuchar esas estúpidas canciones que hace 5 años no hubieras escuchado jamas... pero de verdad, quien carajo nos hizo -me hizo- tanto daño? porque es que antes solo me bastaba hablar de amor como quien hablaba del precio del pan, y ahora me suena tan jodidamente cursi el saber que no se habla de, sino sobre amor, lo que convella irónica e irremediablemente a examinar estas dos preposiciones. Para hablar de amor, por ejemplo, sólo es necesario saber a quién le ha ocurrido qué. Para hablar sobre el amor, en cambio, es obligatorio analizar por qué ocurren ciertas cosas en el alma humana. Esta diferencia, aparentemente intrascendente puede llevarte a discutir problemas personales con un amigo hasta encontrarle una sensata solución. Lo malo esta en que esa misma diferencia puede llevarte días después a recaer en la misma cuestión. Y eso me pasó, eso me pasa, un asunto que creía tempranamente enterrado ha regresado para atormentarme con sus dudas y sus posibilidades.

Se que carece de razón y lógica, que no tengo fundamentos para afirmar nada, pero que hago si solo se que necesito con urgencia que ella forme parte de mi vida. La verdad es que no quiero sentir más ese flechazo cada vez que la veo... pero como consigo olvidarme de un ser de corazón enorme, gran inteligencia y alarmante belleza que ni siquiera conozco? y aun más, como puedo estar tan seguro que ella tiene las respuestas a todas esas preguntas que me atormentan constantemente cuando camino por la calle y veo a un hombre vivir en la miseria y entiendo que yo soy aun mas miserable? como puedo estar seguro que ella me dará la paz que busco y evitara que recaiga cada día como hace 15 años?... como se que no estoy saltando al vacío de las suposiciones sin saber si hay agua?... como se que yo existo en su mundo?...
A pesar de esto, se, o quisiera saber que hay alguien ahí(y desearía que fuese ella), esperando, alguien a quien ya adoro desde siempre, pero que aun no encuentro... alguien que esta igual que yo, que sufre por lo mismo que yo, y es que ambos estamos hechos mierda por motivos tan diferentes, tan extremos y extrañamente tan idénticos, que parecemos rostros calcados en el dorso y el anverso de la misma hoja, y yo de un lado de ésta sin poder verla a ella, queriendo guardar para mi y en vano, todas sus lagrimas.

martes, 18 de septiembre de 2007

No tendre esa suerte

El desahogo masculino es un amor a destiempo, un romance improbable que ocurre en épocas paralelas que nunca se alcanzan, una mezcla extraña y auto compasiva de impotencia y exitación. Nadie podría definir mejor que nosotros el significado de lo que es frustración, pero ahora, como puedo definir lo que arremetió contra mi vida hace tan corto tiempo? como puedo calificar este suceso si no se siquiera como sentirme ante ello, si no se bien como debe comportarse mi cuerpo ante variaciones tan bellas de la realidad, si ni siquiera puedo hacer otra cosa que escabullirme, ponerme peros para no mirarla a los ojos y que no se percate del pánico que me generó su sola presencia. Estas cosas no pueden suceder todas juntas en un segundo, o al menos eso creía, antes de redescubrir con rabia el significado de frustración tallado en mis parpados.
No se porqué y aunque lo supiera no sabría explicar la razón de mi infundamentada emoción y mucho menos la de mi previsible temor, pero si diré que cada vez que una mujer me resultó tan interesante como esta, descubría, al escarbar un poco mas, que estaba loca, lo cual debería reflejarse en un estado de alerta o prevención para la posteridad, o mejor dicho para la actualidad; y aun así, me cuesta pero admito que aun sigo soñando despierto todos los días, que aun me gusta quedar mirando al montón de personas que pasa por la calle, pensado e imaginando que alguien dentro de toda esa masa ingente tiene algo para mi, tiene lo que ando esperando tanto tiempo y que en cualquier momento nos cruzaremos y nos quedaremos mirando un pequeño instante antes de seguir con nuestras vidas. Pero el problema que me atormenta todo el tiempo es.. como podre reconocer ese instante? como podre hacer para no dejar escapar ese fugaz ofrecimiento de la receta de la felicidad? como puedo saber que eso no me esta pasando ahora?...

Saliendome del tema un poco, aprovecho para retomar un tema que ya antes mencioné, y es que los hombres -mayores o púberes, lo mismo da- tenemos una extraña virtud: sólo sabemos de que modo actuar cuando ya ha pasado la ocasión propicia o cuando esta aun no se ha presentado. En el momento preciso, justo allí, no podemos reaccionar; antes y después, lo tenemos más claro que el agua. Pero al menos lo sabemos, con tardanza o con clarividencia, pero lo sabemos; y eso es lo que nos debería importar, pero no siempre es así, y ese es un valioso agregado a lo que les quiero transmitir.
No se hasta que punto me he dejado entender, pero para atar cabos quiero recordar el momento en que la vi, ella era guapa pero tenia algo de tristeza en los ojos. Aun recuerdo el instante inicial de esa corta cadena de momentos, aun recuerdo la sensación de algo en mi pecho saliendose por la boca, aun recuerdo también la conversación que sucedió alguna vez en este mundo, y después construyo las diferentes variaciones que pudieron ser y no fueron -de las que ella es dueña sin saber- las del otro mundo, las que me completan.

Pero luego, de repente, me veo escribiendo esto directamente a ti, dirigido a ti, a quien no conozco pero de alguna manera logró cautivarme en ese instante y podría pensar en mil cosas que escribirte, pero solo una me preocupa. Y es que quizás has visto mis fotos, quizás te han dicho como soy, quizás te han contado algunas historias, pero no puedes imaginar al hombre que realmente soy. No te preocupes, nadie podría. Ademas yo no soy el de las anécdotas felices, ni tampoco soy el muchacho que aparece en las fotos que miras. Las personas se conocen de verdad en medio del aburrimiento y traban amistad, si lo hacen, con la rutina de los días. Ahora que lo pienso, quizás no tendremos -no tendré- esa suerte.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Ya pasara.... sí

Bahh... hoy es uno de esos dias en los que te sientes insipido, absurdo, insignificante ante la inmensidad del dia a dia, abrumado por lo cotidiano y sobre todo por la gigantesca responsabilidad de llenar las espectativas que tanta gente tiene de ti... sí, lo se muy bien, es gente que te quiere y se preocupa muchismo pero a veces no pueden entender y no quieren, que con sus palabras ponen mas presion que apoyo en tu vida, presion y angustia que no hace mas que sumarse a una inmensa pila de ansiedades y preocupaciones que de por si ya es una aplastante costumbre llevar a cuestas. Un dia mas ha pasado, un dia normal, un buen dia creo... un sabado aparentemente agradable, pero sin significado... sin esa sensacion que ando buscando desde hace tanto tiempo y que al parecer seguire buscando mucho mas tiempo hasta volver a encontrarla...

Y mañana es domingo, otro domingo, otro dia no? pero avanzamos? lo hacemos? hacia que? o es que no nos damos cuenta que en verdad estamos haciendo todo lo contrario... eso seria tan triste..... pero no quiero pensar en esoooo nuuuuu xDD wake me up!!

viernes, 14 de septiembre de 2007

Un manga, una semana, un dia y una pelicula

Hace unos dias termine de leer la obra mas famosa y representativa de Takehiko Inoue, un genio en lo que respecta a manga (comic japones). Me es bastante dificil describir lo extremadamente bueno que es su trabajo, y es que la mera descripcion de éste con palabras tan simples como las que suelo usar mermaria alarmantemente la calidad de su obra, pese a eso me atrevo a comentarles lo siguiente.

Una de las tres cosas que mas resalto de su trabajo, es la abundante, original, y bienvenida comicidad de las que rebosan sus paginas. Es totalmente imposible pasar unas dos paginas del manga sin al menos haber soltado una risa, y ni se diga terminar un tomo sin varias carcajadas aseguradas. La segunda es la calidad grafica, una obra maestra en mi opinion, el diseño de personajes, las perspectivas, la distribucion y juego de viñetas, la inteligente utilizacion de sombras, todo es perfecto; cabe resaltar que sus diseños de personajes escapan a la tradicionaldiad del manga japones, siendo estos bastante fieles a la realidad , es decir, los diseños de cuerpos y caras son muy proporcionales y fieles al verdadero cuerpo humano, el autor no aplica la tipica exageracion en musculos y curvas humanas, si no que sigue una linea muy original incrustando tambien estilos de comic americano, convirtiendose en un deleite para los ojos.
La historia es la tercera, se basa principlamente en el basketball, pero ojo, no se puede pensar que al tratarse de un tema de deporte como el basketball la historia sera mala o predecible, en absoluto. El drama que posee esta muy bien definido y engancha rapidamente, generando simpatia inmediata tanto por el protagonista (cosa rara en series japonesas xD) como por el autor, pues puedes notar como la historia se desenvuelve naturalmente y no es forzada por ningun lado. Valoro mucho tambien el tipo de historias, que como esta, resaltan temas como la autosuperacion, la amistad y sana competencia.
Slam dunk contiene gigantescas dodis de accion, comedia(demasaido buena! el prota es lo maximo xDD) y en menor grado drama, no hay desperdicioo! asi que si atracas la recomendacion leetela que esta de la pm! ;)

(Lo olvidaba tb hay una serie de anime basada en el manga, y aunque es bastante bastante buena, yo me quedo con el manga).

Hace una semana que senti el peso de la realidad, hace una semana que me di cuenta que ya habia empezado el ciclo, hace una semana que recorde que estudio ingenieria, hace una semana que practicamente no hago otra cosa que estudiar y hace una semana que no puedo ir al fakin gimanio por los fakin examenes y laboratorios >=(.
No es nada agradable aceptar que tu carrera esta y estara llena de insatisfacciones que no hacen mas que suprimir las pocas ganas de superacion que tienes con respecto a "tu vocacion", y no es tan facil decirlo asi de esta forma, en vez de decirselo a cada sonso cuando te hacen la pregunta inevitable... solo para ver su cara de incredulidad (como si un pajaro le hubiese cagado en la cara xDD).
Pero bueno, supongo que solo estoy escribiendo esto por la rabia e impotencia que me genera el haber dado un primer examen de campos electromagneticos tan malo luego de haberme pasado tantos dias estudiando, en fin, sto solo me dice que no fue suficietne y que la proxima vez tengo que estudiar mas... fuaaa ya me siento algo mejor :P y.. naaa no es tan mala la carrera, solo cuando te va mal le echas la culpa xDD.

Hace una semana que no tenia un dia con unas pocas horas para el rico hueveo xD. Sip, asi es, aqui estoy en plan hueving practicamente toda la tarde hasta que regrese del gimansio y me remuerda la conciencia y me ponga a repasar algo :(.

Hace un culo de tiempo que no veia una pelicula de accion con la que termine tan satisfecho!! xD y hoy que el plan H me lo permitio pude al fin verla(estaba mosqueandose en el disco duro :P) . "The Bourne Ultimatum". Las dos primeras partes de esta triologia son buenas, y normal. Pero esta tercera parte ha sido un metraje que contra todo pronostico, demuestra que no siempre las terceras partes dejan mucho que desear. Suspenso constante (tooooda la fakin peli) que no deja parpadear, accion inteligente e y rapida, misterio y un juego de camaras en movimiento que simplemente es genial, la historia, el desenlaze y los misterios que rodean la peli hasta el final la suben a un estatus que muuuy pocas peliculas del genero pueden siquiera aspirar a ser. 100% recomendable, Jason Bourne te lo dice 8).

domingo, 8 de julio de 2007

La estupidez toma forma de hombre

Recuerdo aun esos buenos tiempos en los que mi vida se simplificaba a esto: comer, dormir, jugar hasta hacerme heriditas en las rodillas, recuperarme de mis heriditas para ir a jugar lo mas pronto posible con mis amigos y no jalar cursos en el colegio. Eso era todo, para un niño de 6 años la vida era totalmente manejable y simple. Yo solia ser un chico listo, de respuestas rapidas y completamente despierto en todo momento, como la mayoria de chicos de esa edad, pero sepan que eso se acaba, llega un momento en tu vida en que la estupidez se vuelve un estado cotidiano, no consante, pero si muy familiar.

Simpre hay una chica especial, siempre, venga, dejando de lado un rato los aires de tipo rudo que se sospecha inmortal, siempre llega esa chica que te hace pensar en las cosas que nunca quieres pensar, que te convierte en un retresado mental y que te desgracia literalmente la vida. El tema de fondo, que es el que en realidad quiero tocar en esta ocasion, es la habilidad insospechada que tienen algunas señoritas (vamos, que cojones, hablo de la chica que nos gusta) para volvernos estupidos cuando estamos cerca de ellas, y lo peor de todo es que ellas no tienen ni puta idea de las contracciones cerebrales por las que nos hacen pasar. En lo particular, el solo hecho de pensar que tengo que hablar con ella me llena de tormentos y me sumerge en un limbo que solo apunta a una salida: el infierno. Y es eso en lo que justamente se convierte la conversación, un infierno, no por el hecho de que me disguste estar con ella (es lo que adoro y con lo que me despierto cada dia) sino por el hecho de emanar tanta estupidez.

Se que muchos pueden reclamar, y decir que eso no es cierto, y esta bien, tienen razón, pues existen dos clases de hombres, los que montan al caballo de la situacion, los que no se cohiben, los que no se dejan vencer por la imbecilidad, es decir los valientes, y por supuesto los vencidos, los que aunque peleen siempre pierden, los cobardes. Obviamente los que reclaman estan en el grupo de los valientes.

Sinceramente no se como funciona el cerebro de los valientes en situaciones de panico, como el antes mencionado (conversación cara a cara con la susodicha), pero el nuestro, el de los cobardes, se desconecta.

- Mira loco - le dice el cerebro al cuerpo - yo me apago diez minutos y que sea lo que dios quiera. En todo caso tirate al suelo, finge que te duele algo, que se yo... a mí pideme que te resuelva una integral, cualquier cosa, pero esto no es lo mio. Nos vemos en la casa, un abrazo.

Es entonces cuando, en ausencia del elemento pensante, el cuerpo empieza a bailar la coreografia del caos. Es impresionante la cantidad de bestialidades que puedes decir en tan poco tiempo, a mi no me deja de sorprender, cada vez marco un nuevo record, y si yo fuera un tercero hasta me cagaría de risa, pero lo unico que me da es una lastima tremenda, lastima por mi mismo. Siempre me he dado asco en situaciones como esa. Es interesante tambien, como aveces en vez de parlotear incoherencias una tras otra, dices poco o nada y la conversación pasa de ser penosa a aburrida, no se que es peor, que sea penosa o aburrida, pero hay casos en los que incluso consigo que una misma conversación comparta ambas caracteristicas, no se como lo hago, pero lo hago.

No lo mencione antes, pero creo que está claro que a todo esto le acompaña un sentimiento de miedo bastante agudo, digo, al verte abandonado por tu mejor amigo (tu cerebro) a cuaquiera le invade un terror escénico tremendo. Pero hay algo bueno en todo esto, hay un momento clave en el que te das cuenta que ya la cagaste, y que ya no la puedes cagar mas, es entonces cuando el miedo se convierte en resignada espera. Y la resignación se parece mucho a la pereza, que es mi estado natural.
Luego ya solo te queda esperar la despedida, tu besito en la mejilla como recompensa a quien sabe qué, y la fuerte convicción de mejorar la próxima vez. Esto es triste, lo se, pero hay quienes no podemos hacer mas, simplemente no estamos hechos para ligar.

Para terminar, recuerdo la última vez que hice el ridículo con ella, la hice bien hecha eh, que no quepa duda en eso. Me encontraba sacando copias en la fotocopiadora del sotano del pabellon H de la Catolica, cuando me doy cuenta de que mi celular no tenia cobertura, estaba esperando la llamada de un amigo, asi que subi al primer piso a timbrarle, él me llamo inmediatamente. Habia terminado de hablar con mi colega, nos acababamos de despedir, y aun no había bajado el celular de mi oreja cuando siento una punzada como de dedo en mi costado derecho, justo debajo de mi costilla flotante, en mi punto debil. Luego de retorcerme involuntariamente, me giré y vi que se trataba de ella. Una persona normal, dentro de los estandares, hubiera elegido una de las tantas palabras que tiene para saludar, pero claro, yo no, yo me despedí, la mire a los ojos con cara de idiota y sonriendo le dije "chau...". Yo habia querido decir "hola" pero por mi boca salio "chau", no hay explicación aparente, nose, quizas porque me acaba de despedir de mi colega, quien sabe, pero eso fue lo que dije, me corregí rapidamente claro, al ver en su rostro (que rostro!) un claro gesto de desconcierto y confusión. A continuación me siguieron una serie de penosos tropezones vocales, es muy dificil articular palabra cuando empiezas la conversación con el pie izquierdo, pero una vez que lo superas, el dialogo se hace llevadero. Habrian pasado unos 4 o 5 agradables minutos, todo parecia ir muy bien en la conversación, cuando de pronto note algo que me puso muy triste... aun no habia bajado la mano con el celular de mi orega.

Al parecer esa situación le divirtió mucho a ella, pero a mi me desmoralizó. Luego de acontecimientos como esos, cualquiera se desmorona, pero yo resisti. Apesar de mi convicción, me acompaño un desfile de los ya clasicos "mierda! porque dijiste eso??" sin la infaltable versión virtual del sopapo en la nuca. Ya con eso hasta el más duro se vuelve blando, y asi me quede.. blando de triste. Al rato ya nos estabamos despidiendo, por una parte yo con alivio y por otra parte con pena, pero supongo siempre suelen ser cortitos los ratos que eres completamente feliz.

Al final, siempre vale la pena la transición listo-estupido-listo, pues llego a saber que ella esta bien, que le va bien en sus cursos, que está feliz y contenta, y a mi eso me da aire para respirar hasta la proxima vez que me la encuentre, ahh y tambien la veo soltarse el cabello, que es una de las visiones mas hermosas que he contemplado en mi vida.
Lo dicho, con ella, hasta el ridiculo es un privilegio xD.

martes, 26 de junio de 2007

El aburrido de la fiesta de San Juan

Una vez lei el comentario de un gran periodista argento, sobre un tema al cual me identificaba, hasta el dia de ayer, plenamente: "El tipo aburrido de la mesa del fondo". Asi es, ya no mas, y no me es grato decirlo, pero me he visto en la penosa situacion de quebrar mi, hasta hace unas horas, impecable record.

En un inicio y, aparentemente, la situacion estaba totalmente controlada, incluso todo parecia divertido, aun cuando estaba sobrio, gente comiendo, bebiendo, conversando y divirtiendose. Una banda de musicos, que, segun fuentes de confianza, cobraban mas de lo que yo cobraria en un año como ingeniero, solo por el mero hecho de estar en una fiesta haciendo lo que mas les gusta hacer... y tambien tocar.
No lo vi venir, fue brusco, violento... en un minuto me veia conversando amenamente con mis grandes, buenos, sinceros, cariñosos y traincioneros amigos sobre lo agradable de la fiesta, sobre la comida, la cerveza y demas manjares que mi paladar no podia tocar... cuando de pronto, sin previo aviso, empezo la sinfonia del miedo. Primero dos de ellos salieron a bailar, luego la pareja de tortolos los siguio casi inmediatamente, al final, solo quedo una infante, ella era pequeña, debil... aun asi, lo intentó, lucho hasta la muerte para sacarme a bailar, pero como era de esperarse, yo venci y logre imponerme, estaba decidido, esa tarde, no iba a bailar.
Luego, sin tiempo para reponerme, nuevamente arremetieron contra mi, esta vez no era la infante, era su version mas grande, mas blanca, mas fuerte y mas mala, yo por supuesto, me aferre a mi asiento completamente imperterrito a bailar, aun asi, mi buen amigo franco miedo se iba apoderando de mi, pero no importaba, esa tarde yo no bailaba. De pronto, cuando pense que ya la vencia, el forcejo se hizo mas fuerte y al voltear mire con desesperacion que se trataba nuevamente de la pequeña infante que, cual escarabajo gorgojo, prendia de mi brazo forcejeando salvajemente y destruyendo mis esperanzas. Esa tarde, mi orgullo se sayajin se quebro.

Ahi me encontraba, indefenso, ante las miradas punzantes de la tercera edad, escrudriñando y lacerando todo cuanto podian, y yo, con la poca de dignidad que me quedaba, empeze a intentarlo, y no estaba tan mal, pienso yo, incluso creo que por un instante fue agradable, y digo un instante pues cuando parecia que todo tendria un final feliz, llego mi mayor temor, el temor que con tanto afan cuide y camufle con comentarios alucivos de simpatia.... pero ahi estaba... ahi estaba y sacudia cada centimetro de mi cerebro... era la sensacion de panico que me produce ver tan de cerca al ser humano convertido en trencito.
No podia con eso, no podia creerlo y no podia moverme, o al menos eso sentia, porque si que me estaba moviendo, me estaba moviendo al mismo ritmo de las personas que fingen que son un trencito... no se en que momento paso, pero paso, ahi estab yo, formando parte del ritual que por tanto tiempo temi y de cual tanto me cuide, el panico se apodero de mi, y lo unico que hacia era pensar como huir de ahi, incluso hize lo impensable, tome un gran sorbo de cerveza con la esperanza de que me mande al baño, pero no funciono. Instantes despues, cuando empezaba a creer que nunca jamas saldria del trencito, paso algo que jamas hubiera imaginado, para gran sorpresa mia, me encontraba disfrutandolo, si, disfrutando el hecho de fingir que soy un trencito, estaba feliz, bailando y cantando (esto ultimo solo lo intentaba, bueno tambien lo penultimo), no podia creerlo pero ahi estaba yo, disfrutanto una fiesta a la cual temi por mucho tiempo, una fiesta para la que pense mil maneras de excusar mi falta, pero, a la cual no podia faltar de ninguna manera, era la fiesta de un amigo muy querido al cual no le podria fallar nunca, bueno quizas una par de veces, nada mas :).

Se repitio una vez mas luego de eso, pero a la tercera pieza larga ya no le entre, fue suficiente diversion para mi, eso si, nada me hubiera gustado mas que tomarme una(s) cervezita(s) con el hijo de la mayordomo, pero mi estomago dio gracias al cielo que no fue asi. A la siguiente me tomare la revancha, pero eso ya sera para la fiesta de san george, he dicho.

PD: Olvide mencionar que para mi buenisisisisisima suerte ese dia gozaba de una muuuy buena salud estomacal (vamos... creo q se entiende... ¬¬)