domingo, 8 de julio de 2007

La estupidez toma forma de hombre

Recuerdo aun esos buenos tiempos en los que mi vida se simplificaba a esto: comer, dormir, jugar hasta hacerme heriditas en las rodillas, recuperarme de mis heriditas para ir a jugar lo mas pronto posible con mis amigos y no jalar cursos en el colegio. Eso era todo, para un niño de 6 años la vida era totalmente manejable y simple. Yo solia ser un chico listo, de respuestas rapidas y completamente despierto en todo momento, como la mayoria de chicos de esa edad, pero sepan que eso se acaba, llega un momento en tu vida en que la estupidez se vuelve un estado cotidiano, no consante, pero si muy familiar.

Simpre hay una chica especial, siempre, venga, dejando de lado un rato los aires de tipo rudo que se sospecha inmortal, siempre llega esa chica que te hace pensar en las cosas que nunca quieres pensar, que te convierte en un retresado mental y que te desgracia literalmente la vida. El tema de fondo, que es el que en realidad quiero tocar en esta ocasion, es la habilidad insospechada que tienen algunas señoritas (vamos, que cojones, hablo de la chica que nos gusta) para volvernos estupidos cuando estamos cerca de ellas, y lo peor de todo es que ellas no tienen ni puta idea de las contracciones cerebrales por las que nos hacen pasar. En lo particular, el solo hecho de pensar que tengo que hablar con ella me llena de tormentos y me sumerge en un limbo que solo apunta a una salida: el infierno. Y es eso en lo que justamente se convierte la conversación, un infierno, no por el hecho de que me disguste estar con ella (es lo que adoro y con lo que me despierto cada dia) sino por el hecho de emanar tanta estupidez.

Se que muchos pueden reclamar, y decir que eso no es cierto, y esta bien, tienen razón, pues existen dos clases de hombres, los que montan al caballo de la situacion, los que no se cohiben, los que no se dejan vencer por la imbecilidad, es decir los valientes, y por supuesto los vencidos, los que aunque peleen siempre pierden, los cobardes. Obviamente los que reclaman estan en el grupo de los valientes.

Sinceramente no se como funciona el cerebro de los valientes en situaciones de panico, como el antes mencionado (conversación cara a cara con la susodicha), pero el nuestro, el de los cobardes, se desconecta.

- Mira loco - le dice el cerebro al cuerpo - yo me apago diez minutos y que sea lo que dios quiera. En todo caso tirate al suelo, finge que te duele algo, que se yo... a mí pideme que te resuelva una integral, cualquier cosa, pero esto no es lo mio. Nos vemos en la casa, un abrazo.

Es entonces cuando, en ausencia del elemento pensante, el cuerpo empieza a bailar la coreografia del caos. Es impresionante la cantidad de bestialidades que puedes decir en tan poco tiempo, a mi no me deja de sorprender, cada vez marco un nuevo record, y si yo fuera un tercero hasta me cagaría de risa, pero lo unico que me da es una lastima tremenda, lastima por mi mismo. Siempre me he dado asco en situaciones como esa. Es interesante tambien, como aveces en vez de parlotear incoherencias una tras otra, dices poco o nada y la conversación pasa de ser penosa a aburrida, no se que es peor, que sea penosa o aburrida, pero hay casos en los que incluso consigo que una misma conversación comparta ambas caracteristicas, no se como lo hago, pero lo hago.

No lo mencione antes, pero creo que está claro que a todo esto le acompaña un sentimiento de miedo bastante agudo, digo, al verte abandonado por tu mejor amigo (tu cerebro) a cuaquiera le invade un terror escénico tremendo. Pero hay algo bueno en todo esto, hay un momento clave en el que te das cuenta que ya la cagaste, y que ya no la puedes cagar mas, es entonces cuando el miedo se convierte en resignada espera. Y la resignación se parece mucho a la pereza, que es mi estado natural.
Luego ya solo te queda esperar la despedida, tu besito en la mejilla como recompensa a quien sabe qué, y la fuerte convicción de mejorar la próxima vez. Esto es triste, lo se, pero hay quienes no podemos hacer mas, simplemente no estamos hechos para ligar.

Para terminar, recuerdo la última vez que hice el ridículo con ella, la hice bien hecha eh, que no quepa duda en eso. Me encontraba sacando copias en la fotocopiadora del sotano del pabellon H de la Catolica, cuando me doy cuenta de que mi celular no tenia cobertura, estaba esperando la llamada de un amigo, asi que subi al primer piso a timbrarle, él me llamo inmediatamente. Habia terminado de hablar con mi colega, nos acababamos de despedir, y aun no había bajado el celular de mi oreja cuando siento una punzada como de dedo en mi costado derecho, justo debajo de mi costilla flotante, en mi punto debil. Luego de retorcerme involuntariamente, me giré y vi que se trataba de ella. Una persona normal, dentro de los estandares, hubiera elegido una de las tantas palabras que tiene para saludar, pero claro, yo no, yo me despedí, la mire a los ojos con cara de idiota y sonriendo le dije "chau...". Yo habia querido decir "hola" pero por mi boca salio "chau", no hay explicación aparente, nose, quizas porque me acaba de despedir de mi colega, quien sabe, pero eso fue lo que dije, me corregí rapidamente claro, al ver en su rostro (que rostro!) un claro gesto de desconcierto y confusión. A continuación me siguieron una serie de penosos tropezones vocales, es muy dificil articular palabra cuando empiezas la conversación con el pie izquierdo, pero una vez que lo superas, el dialogo se hace llevadero. Habrian pasado unos 4 o 5 agradables minutos, todo parecia ir muy bien en la conversación, cuando de pronto note algo que me puso muy triste... aun no habia bajado la mano con el celular de mi orega.

Al parecer esa situación le divirtió mucho a ella, pero a mi me desmoralizó. Luego de acontecimientos como esos, cualquiera se desmorona, pero yo resisti. Apesar de mi convicción, me acompaño un desfile de los ya clasicos "mierda! porque dijiste eso??" sin la infaltable versión virtual del sopapo en la nuca. Ya con eso hasta el más duro se vuelve blando, y asi me quede.. blando de triste. Al rato ya nos estabamos despidiendo, por una parte yo con alivio y por otra parte con pena, pero supongo siempre suelen ser cortitos los ratos que eres completamente feliz.

Al final, siempre vale la pena la transición listo-estupido-listo, pues llego a saber que ella esta bien, que le va bien en sus cursos, que está feliz y contenta, y a mi eso me da aire para respirar hasta la proxima vez que me la encuentre, ahh y tambien la veo soltarse el cabello, que es una de las visiones mas hermosas que he contemplado en mi vida.
Lo dicho, con ella, hasta el ridiculo es un privilegio xD.

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