El aburrido de la fiesta de San Juan
Una vez lei el comentario de un gran periodista argento, sobre un tema al cual me identificaba, hasta el dia de ayer, plenamente: "El tipo aburrido de la mesa del fondo". Asi es, ya no mas, y no me es grato decirlo, pero me he visto en la penosa situacion de quebrar mi, hasta hace unas horas, impecable record.
En un inicio y, aparentemente, la situacion estaba totalmente controlada, incluso todo parecia divertido, aun cuando estaba sobrio, gente comiendo, bebiendo, conversando y divirtiendose. Una banda de musicos, que, segun fuentes de confianza, cobraban mas de lo que yo cobraria en un año como ingeniero, solo por el mero hecho de estar en una fiesta haciendo lo que mas les gusta hacer... y tambien tocar.
No lo vi venir, fue brusco, violento... en un minuto me veia conversando amenamente con mis grandes, buenos, sinceros, cariñosos y traincioneros amigos sobre lo agradable de la fiesta, sobre la comida, la cerveza y demas manjares que mi paladar no podia tocar... cuando de pronto, sin previo aviso, empezo la sinfonia del miedo. Primero dos de ellos salieron a bailar, luego la pareja de tortolos los siguio casi inmediatamente, al final, solo quedo una infante, ella era pequeña, debil... aun asi, lo intentó, lucho hasta la muerte para sacarme a bailar, pero como era de esperarse, yo venci y logre imponerme, estaba decidido, esa tarde, no iba a bailar.
Luego, sin tiempo para reponerme, nuevamente arremetieron contra mi, esta vez no era la infante, era su version mas grande, mas blanca, mas fuerte y mas mala, yo por supuesto, me aferre a mi asiento completamente imperterrito a bailar, aun asi, mi buen amigo franco miedo se iba apoderando de mi, pero no importaba, esa tarde yo no bailaba. De pronto, cuando pense que ya la vencia, el forcejo se hizo mas fuerte y al voltear mire con desesperacion que se trataba nuevamente de la pequeña infante que, cual escarabajo gorgojo, prendia de mi brazo forcejeando salvajemente y destruyendo mis esperanzas. Esa tarde, mi orgullo se sayajin se quebro.
Ahi me encontraba, indefenso, ante las miradas punzantes de la tercera edad, escrudriñando y lacerando todo cuanto podian, y yo, con la poca de dignidad que me quedaba, empeze a intentarlo, y no estaba tan mal, pienso yo, incluso creo que por un instante fue agradable, y digo un instante pues cuando parecia que todo tendria un final feliz, llego mi mayor temor, el temor que con tanto afan cuide y camufle con comentarios alucivos de simpatia.... pero ahi estaba... ahi estaba y sacudia cada centimetro de mi cerebro... era la sensacion de panico que me produce ver tan de cerca al ser humano convertido en trencito.
No podia con eso, no podia creerlo y no podia moverme, o al menos eso sentia, porque si que me estaba moviendo, me estaba moviendo al mismo ritmo de las personas que fingen que son un trencito... no se en que momento paso, pero paso, ahi estab yo, formando parte del ritual que por tanto tiempo temi y de cual tanto me cuide, el panico se apodero de mi, y lo unico que hacia era pensar como huir de ahi, incluso hize lo impensable, tome un gran sorbo de cerveza con la esperanza de que me mande al baño, pero no funciono. Instantes despues, cuando empezaba a creer que nunca jamas saldria del trencito, paso algo que jamas hubiera imaginado, para gran sorpresa mia, me encontraba disfrutandolo, si, disfrutando el hecho de fingir que soy un trencito, estaba feliz, bailando y cantando (esto ultimo solo lo intentaba, bueno tambien lo penultimo), no podia creerlo pero ahi estaba yo, disfrutanto una fiesta a la cual temi por mucho tiempo, una fiesta para la que pense mil maneras de excusar mi falta, pero, a la cual no podia faltar de ninguna manera, era la fiesta de un amigo muy querido al cual no le podria fallar nunca, bueno quizas una par de veces, nada mas :).
Se repitio una vez mas luego de eso, pero a la tercera pieza larga ya no le entre, fue suficiente diversion para mi, eso si, nada me hubiera gustado mas que tomarme una(s) cervezita(s) con el hijo de la mayordomo, pero mi estomago dio gracias al cielo que no fue asi. A la siguiente me tomare la revancha, pero eso ya sera para la fiesta de san george, he dicho.
PD: Olvide mencionar que para mi buenisisisisisima suerte ese dia gozaba de una muuuy buena salud estomacal (vamos... creo q se entiende... ¬¬)
En un inicio y, aparentemente, la situacion estaba totalmente controlada, incluso todo parecia divertido, aun cuando estaba sobrio, gente comiendo, bebiendo, conversando y divirtiendose. Una banda de musicos, que, segun fuentes de confianza, cobraban mas de lo que yo cobraria en un año como ingeniero, solo por el mero hecho de estar en una fiesta haciendo lo que mas les gusta hacer... y tambien tocar.
No lo vi venir, fue brusco, violento... en un minuto me veia conversando amenamente con mis grandes, buenos, sinceros, cariñosos y traincioneros amigos sobre lo agradable de la fiesta, sobre la comida, la cerveza y demas manjares que mi paladar no podia tocar... cuando de pronto, sin previo aviso, empezo la sinfonia del miedo. Primero dos de ellos salieron a bailar, luego la pareja de tortolos los siguio casi inmediatamente, al final, solo quedo una infante, ella era pequeña, debil... aun asi, lo intentó, lucho hasta la muerte para sacarme a bailar, pero como era de esperarse, yo venci y logre imponerme, estaba decidido, esa tarde, no iba a bailar.
Luego, sin tiempo para reponerme, nuevamente arremetieron contra mi, esta vez no era la infante, era su version mas grande, mas blanca, mas fuerte y mas mala, yo por supuesto, me aferre a mi asiento completamente imperterrito a bailar, aun asi, mi buen amigo franco miedo se iba apoderando de mi, pero no importaba, esa tarde yo no bailaba. De pronto, cuando pense que ya la vencia, el forcejo se hizo mas fuerte y al voltear mire con desesperacion que se trataba nuevamente de la pequeña infante que, cual escarabajo gorgojo, prendia de mi brazo forcejeando salvajemente y destruyendo mis esperanzas. Esa tarde, mi orgullo se sayajin se quebro.
Ahi me encontraba, indefenso, ante las miradas punzantes de la tercera edad, escrudriñando y lacerando todo cuanto podian, y yo, con la poca de dignidad que me quedaba, empeze a intentarlo, y no estaba tan mal, pienso yo, incluso creo que por un instante fue agradable, y digo un instante pues cuando parecia que todo tendria un final feliz, llego mi mayor temor, el temor que con tanto afan cuide y camufle con comentarios alucivos de simpatia.... pero ahi estaba... ahi estaba y sacudia cada centimetro de mi cerebro... era la sensacion de panico que me produce ver tan de cerca al ser humano convertido en trencito.
No podia con eso, no podia creerlo y no podia moverme, o al menos eso sentia, porque si que me estaba moviendo, me estaba moviendo al mismo ritmo de las personas que fingen que son un trencito... no se en que momento paso, pero paso, ahi estab yo, formando parte del ritual que por tanto tiempo temi y de cual tanto me cuide, el panico se apodero de mi, y lo unico que hacia era pensar como huir de ahi, incluso hize lo impensable, tome un gran sorbo de cerveza con la esperanza de que me mande al baño, pero no funciono. Instantes despues, cuando empezaba a creer que nunca jamas saldria del trencito, paso algo que jamas hubiera imaginado, para gran sorpresa mia, me encontraba disfrutandolo, si, disfrutando el hecho de fingir que soy un trencito, estaba feliz, bailando y cantando (esto ultimo solo lo intentaba, bueno tambien lo penultimo), no podia creerlo pero ahi estaba yo, disfrutanto una fiesta a la cual temi por mucho tiempo, una fiesta para la que pense mil maneras de excusar mi falta, pero, a la cual no podia faltar de ninguna manera, era la fiesta de un amigo muy querido al cual no le podria fallar nunca, bueno quizas una par de veces, nada mas :).
Se repitio una vez mas luego de eso, pero a la tercera pieza larga ya no le entre, fue suficiente diversion para mi, eso si, nada me hubiera gustado mas que tomarme una(s) cervezita(s) con el hijo de la mayordomo, pero mi estomago dio gracias al cielo que no fue asi. A la siguiente me tomare la revancha, pero eso ya sera para la fiesta de san george, he dicho.
PD: Olvide mencionar que para mi buenisisisisisima suerte ese dia gozaba de una muuuy buena salud estomacal (vamos... creo q se entiende... ¬¬)
